La violencia dentro de la pareja se ha convertido en uno de los temas más actuales, a la vez que preocupantes en la actualidad. Para entender este hecho, debemos entender el  concepto de Violencia de Género.

La violencia de género se define, desde el Gobierno de España, como una “manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres” la cual “se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia”, y “comprende todo acto de violencia física y psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de libertad.” 

Por ello, se puede decir que la superioridad que el hombre ejerce sobre la mujer se acaba observando o, más bien, materializando a través de la violencia en algunos  casos, siendo esta la violencia de género, surgiendo ésta simplemente por ser mujer donde el agresor ve a las mismas como personas “carentes de derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión”, tal y como explica la ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de género.

Tipos de violencia: Violencia Psicológica.

A día de hoy, es más fácil determinar cuándo una persona está sufriendo violencia de género cuando esta se manifiesta en violencia física. Los moratones, los arañazos o los golpes traducidos en huesos rotos se pueden ver, se pueden comprobar: son reales y visibles, observables. Pero, ¿qué pasa cuando se ejerce violencia psicológica? ¿Se ve del mismo modo?

Lamentablemente, cuesta mucho dentro de la sociedad determinar si una mujer está sufriendo violencia psicológica y, por ende, violencia de género. La violencia psicológica no deja heridas visibles, no deja moratones, no deja huesos rotos, es invisible, no se puede ver a simple vista. Este tipo de violencia se ejerce sin contacto físico, hieren en forma de actos o palabras. Este tipo de maltrato hace que, a la larga, se genere un malestar emocional y psíquico. Es el tipo de violencia que menos puede observarse a simple vista, pero de las formas más crueles de violencia.

“La Violencia Psicológica no deja heridas visibles, no deja moratones, no deja huesos rotos, pero genera malestar emocional y psíquico, es una de las formas más crueles de violencia”

Es importante saber que esta violencia se puede ver en las amenazas, en las humillaciones, en los chantajes, cada vez que no te dejan tomar una decisión de forma que te acaban controlando continuamente, ese propio control sobre ti, cada vez que te comparan de forma que te descalifican constantemente, cuando te gritan aunque no hayas hecho nada, cuando te insultan, cuando te critican de forma destructiva sin querer aportar nada realmente positivo, pero también cuando no te validan (ni a ti, ni a tu juicio, ni a tus emociones y sentimientos) o cuando te ignoran dentro de contextos compartidos. Todo ello es violencia psicológica.

La violencia psicológica está ahí y muchas veces se deja pasar porque acabamos considerando ciertos actos tóxicos como actos normales y saludables, cuando no son así. Así mismo, este tipo de violencia se ve en más ámbitos (y no solo en la pareja) como puede ser el laboral o contra los niños, dentro de la escuela, entre otros ámbitos.

No hay que pensar que cualquier acto se hace con maldad o cualquier acto es sinónimo de acoso o maltrato psicológico, pero la sociedad debe ir avanzando e ir abriendo los ojos para poder ver más allá de lo que nos permite ver la mirada.