En una sociedad donde se premia la belleza normativa, es fácil observar el culto al cuerpo, muchas veces exagerado, intentando llegar a un ideal que realmente es irreal. Cada vez son más personas las que deciden apuntarse a los centros deportivos, tales como gimnasios, con el fin de crear y esculpir músculo, un hecho que hasta cierto punto es positivo, visto desde una perspectiva de salud pública y de prevención de enfermedad. Pero, ¿son aceptables los casos donde se emplea gran cantidad de tiempo en prácticas deportivas?

Como cualquier persona podría entender, todo en exceso es malo. Dentro de los gimnasios se ha dado un aumento de las personas que padecen Vigorexia. ¿Y esto que es? Se trata de un trastorno que se caracteriza por una obsesión por realizar ejercicio, una adicción al mismo. Algunos autores consideran que este trastorno podría considerarse un Trastorno de la Conducta Alimentaria debido a ciertas características del mismo que posee en común con otros trastornos como la Anorexia Nerviosa, mientras que otros autores categorizarían este trastorno dentro de los Trastornos por Adicciones Sin Sustancia o incluso un Trastorno Obsesivo-Compulsivo por la necesidad de realizar ciertas conductas y la tipología de las mismas.

SÍNTOMAS DE LA VIGOREXIA

Dentro de este trastorno, encontramos los siguientes síntomas que pueden hacernos ver si alguien cercano a nosotros (o nosotros mismos) podemos estar sufriéndolo – pudiendo así poder poner remedio–:

  • Existe una gran preocupación por parecer y ser débil, así como de ser poco musculoso.
  • La persona no puede ver con objetividad la realidad del cuerpo, existiendo una distorsión de la imagen corporal. A pesar de que pueda tener un cuerpo grande y con grandes músculos, la persona no lo ve así.
  • La consciencia de poder verse con esa objetividad es escasa.
  • Se está continuamente observando en el espejo con la finalidad de comprobar a cada poco tiempo si los músculos han crecido.
  • La insatisfacción corporal que se produce con la Vigorexia genera que se den pensamientos obsesivos y continuos sobre no verse lo suficientemente musculado y sobre cómo mejorar la producción de músculo.
  • Esa misma insatisfacción conlleva a padecer depresión y ansiedad y a observarse una autoestima baja.
  • La persona que lo sufre, tiende a alterar sus conductas. De esta manera, evita sitios públicos donde se puede ver su cuerpo o utiliza ropa especial, entre otras tantas conductas.
  • Esta misma alteración de las conductas sobre la imagen, conllevan a su vez una alteración de conductas de alimentación, así como sus rutinas de entrenamiento (teniendo la constante necesidad obsesiva de realizar ejercicios con pesas para poder generar más músculo).
  • Con estas alteraciones, se ven deterioradas sus relaciones con la familia, amigos y parejas, al condicionar su vida por el ejercicio y la imagen corporal.
  • En ocasiones, se observa el consumo de ciertas sustancias (esteroides, hormonas, suplementos, etc.), utilizados con el fin de crear más músculo, todo debido a la obsesión.

“La insatisfacción corporal genera que se den pensamientos obsesivos y continuos sobre no verse lo suficientemente musculado y sobre cómo mejorar la producción de músculo. Al mismo tiempo, puede generar depresión, ansiedad y autoestima baja”

CONSECUENCIAS:

Este trastorno, al igual que otros tantos como la Anorexia, gira entorno a la imagen corporal y, al igual que con la Ortorexia, puede estar disfrazado de falsa creencia de salud. Si que está bien recordar que un poco de realización de ejercicio diariamente es recomendable. El problema sucede cuando esta práctica se convierte en una obsesión, donde no podemos ver realmente nuestra imagen corporal ni somos capaces de aceptarla tal y como es. En la Vigorexia se condiciona nuestra vida, dejamos de ir a comer a ciertos sitios, dejamos de hacer otras actividades, de tener una vida para dedicarla al ejercicio. Y no sólo se dedica la vida al ejercicio, sino que todo lo que se hace es con el fin de vernos mejor y más musculados sin conseguir esa satisfacción, privándonos la Vigorexia de un buen autoconcepto y de una buena autoestima.

No sólo con eso, este trastorno puede acarrear problemas psicológicos y emocionales, como son la depresión y la ansiedad, pero también problemas físicos al realizar dietas no saludables o consumir anabolizantes que, a la larga, acaban afectando negativamente al organismo.

Queda mucho por recorrer y concienciar sobre este tipo de cuestiones dentro de esta sociedad, pero lo importante es ir dando pasos para educarnos en estos aspectos y poder ver estos trastornos como lo que realmente son: grandes problemas reales para el ser humano.