PERSONALIDAD NARCISISTA: ¿AUTOESTIMA ALTA?

En la sociedad actual, nos encontramos frente a una estereotipación del ser humano narcisista como una persona manipuladora, egocéntrica, con una fuerte creencia de superioridad, totalmente arrogante, crítico, superficial y con gran ambición. Todo ello suele acompañar al pensamiento de que estas personas, en conjunto a su sentimiento de superioridad, tienen una autoestima alta, sintiéndose las personas más validas del mundo. Pero, ¿qué hay de cierto en esto?

Es importante destacar los aspectos reales de una personalidad narcisista, visto a grandes rasgos, ya que no existe un único prototipo de persona narcisista, al igual que no hay dos personas iguales en el planeta.

¿Cuál es la realidad?

“Las personalidades narcisistas tienen un profundo sentimiento de inferioridad y una insaciable necesidad de autoestima, además de un gran sentimiento de insatisfacción y vacío“.

Las personas con personalidad narcisista, generalmente, son personas con aires de grandeza, ambiciosos, focalizados en conseguir grandes logros. Suelen tener una imagen de sí mismos muy idealizada, lo que les lleva a rechazar cualquier característica que otras personas puedan atribuirles y vaya en contra de esa imagen que ellos mismos piensan que tienen. Pueden ser grandes seductores, siendo ellos mismo conscientes de este hecho, utilizándolo para conseguir la reputación y la popularidad que anhelan, objetivo primordial en su vida.

Emocionalmente, suelen carecer de empatía, tienen dificultades para desarrollar la capacidad de amar y la capacidad de preocupación por el sufrimiento ajeno, mostrando sentimientos superficiales y necesitando que les proporcionen admiración constante, hasta tal punto de sentirse inquietos y aburridos cuando no tienen fuentes de satisfacción. Por esta misma razón, suelen idolatrar a personajes lo suficientemente famosos que despierten el interés social, la admiración y los beneficios que conlleva –no por sus cualidades-, pero no tan famosos como para despertar su envidia. Y es que, este tipo de personalidades, suelen envidiar a todos los que tienen esas cualidades que ellos mismos quisieran tener –y no tienen–, siendo un aspecto que no reconocerían nunca por el daño que podría suponer hacia su propio self. Asimismo, puede parecer que son dependientes de otras personas por la constante necesidad de admiración, algo que tampoco admitirían nunca.

Socialmente, pueden estar integrados con totalidad, aunque la falta de empatía y la necesidad de admiración no les hagan entender del todo bien el entorno que les rodea, dificultando su integración. Las relaciones que se generan son de explotación y parasitismo, las cuales esconden bajo una máscara de amabilidad y encanto. Suelen idealizar a las personas que les pueden dar las gratificaciones que buscan, pero utilizan y desprecian a los que no, haciéndoles de menos. Por eso, cuando buscan sentirse superiores a los demás, devalúan sus cualidades y desvaloriza lo que reciben o hacen por ellos, considerando que es algo que “les deben”.

Sin embargo, a pesar de tener una imagen idealizada de sí mismos, estas personas tienen un profundo sentimiento de inferioridad y una insaciable necesidad de autoestima, lo cual pretenden compensar o esconder de alguna manera.

Lo cierto es que, a pesar de que las personas con personalidad narcisista puedan estar integrados con éxito en la sociedad y que podamos verlas con un amor propio muy alto, son personas con  un gran sentimiento de vacío e insatisfacción.