En los tiempos que corren, el ideal de belleza se ha situado en mantener una imagen de delgadez, algo impuesto por la sociedad actual. Ese ideal nos acaba presionando, nos acaba condicionando y, lamentablemente, nos puede llevar a enfermar.

Si alguna vez os han hablado de Enfermar por Comer o no”, os vendrán a la mente las llamadas TCA: Trastornos de la Conducta Alimentaria. Estos trastornos se caracterizan por cambios negativos en nuestra conducta a la hora de alimentarnos (muchas veces incluso privándonos de esa alimentación). Sin embargo,  de forma general asociamos los TCA a la Anorexia Nerviosa o la Bulimia Nerviosa. A pesar de que estos dos trastornos son los más comunes, no son los únicos.

Pero, ¿qué es la Ortorexia?

En la conducta alimentaria de una persona ortoréxica se aprecia el deseo de consumir alimentos lo más saludables posibles o puros. Hasta aquí no suena mal, ¿verdad?

El problema está en que en una persona que padece de Ortorexia Nerviosa estas conductas son exageradas, obsesivas y patológicas. Estas personas buscan realizar dietas completamente saludables, dándole mucha importancia al alimento que se consume: que no lleve aditivos, pesticidas, que sean ecológicos, que apenas tenga sal o azúcar, etc. Al mismo tiempo, buscan que se cocine también con los mejores materiales. Sigue sin sonar mal, ¿verdad?

Cuando pensamos en que una dieta no lleve azúcares añadidos, ni pesticidas, o que son productos ecológicos, pensamos por inercia que ‘no puede estar mal’ llevar ese estilo de vida. La sociedad está tan llena de información sobre enfermedades, alimentos cancerígenos y otros tantos problemas del mismo estilo, que pensamos en estos aspectos y no parece tan malo. El caso es que para una persona con ortorexia, llevar esta dieta le condiciona –y mucho.

¿Por qué? ¿Qué síntomas tienen?

La Ortorexia se caracteriza por:

Preocupación excesiva por la calidad del alimento, no por placer de consumirlo ni su necesidad.

Mayor calidad de dieta pero menor calidad de vida.

Planificación duradera de las comidas. Se emplean de 3 a más horas de dedicación a pensar en qué se va a comer, cómo se va a cocinar, dónde se va a comprar (incluso viajando lejos si sabemos que no podemos encontrar ciertas cosas cerca), leer sobre alimentación y dietas y pasar tiempo divagando si algo es sano o no.

Cada vez, los hábitos alimentarios son más y más estrictos. Esto genera aumento de autoestima y sensación de poder, misticidad y superioridad a la persona. Sin embargo, si no se cumple la dieta, se crean intensos sentimientos de culpa y baja la autoestima.

Se abandonan las actividades normales del día a día para no fallar en el intento de realizar hábitos saludables, surgiendo así un aislamiento social.

Entonces, ¿es bueno o malo?

En definitiva, la Ortorexia Nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria (no recogido en manuales de diagnóstico) que se caracteriza por la obsesión patológica de una alimentación sana o pura. Esta obsesión condiciona a la persona aislándole del resto por no fallar, condicionando su tiempo libre, utilizando mucho tiempo en preparar su dieta y sintiéndose muy culpable si no puede llevarla a cabo. La Ortorexia es un trastorno que puede generar depresión, ansiedad, hipocondriasis y alteraciones del comportamiento, asociados a un Trastorno Obsesivo-Compulsivo y a un déficit de vitamina B12. A su vez, puede tener consecuencias físicas como una desnutrición, anemia, osteoporosis, un aumento exacerbado de vitaminas o disminución de las mismas o hipotensión, entre otras. Esta obsesión que tiene, a la larga, consecuencias tan negativas, en definitiva, es un trastorno. Y como trastorno, es mejor prevenirnos de poder padecerla.